Querido Padre
Amarte duele tanto porque fallarte no es una opción. Decepcionarte a ti no se compara con decepcionar a alguien del mundo, porque tu amor se siente como algo inexplicable. Sé dónde estás y cómo buscarte, pero cuando te encuentro siento que te vuelvo a perder. Quiero que estés en mi corazón y no te vayas, que solo tú vivas en él. El amor es doloroso porque cuando sé que te lastimo, me alejo de ti y no quiero estar lejos de ti. Sin ti, no soy nadie. Quédate en mi corazón, llénalo de tu amor y que esté dispuesto solo para adorarte.
Señor, te entrego mi corazón para que lo restaures. Venda cada una de mis heridas y echo fuera toda carga negativa que no me pertenece. Elimina la ansiedad y los pensamientos que no edifican mi vida. Confío en ti, me cuidas cada día. Tu amor me sostiene y si caigo, sé que me levantarás con tu mano derecha. No temeré nada porque sé que nunca estoy solo, siempre estás conmigo. Gracias, Señor.
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